jueves, 4 de febrero de 2016
miércoles, 3 de febrero de 2016
Himnos
Mis alumnos
escriben Nirvana en los bancos
cantan Rape me como si fuera un himno
cantan como si Kurt Cobain viviera.
Tienen la edad que yo tenía
cuando salió Nevermind,
o cuando Kurt se pegó un tiro.
Cantan como si fueran los noventa.
Pienso, entonces,
en lo que dicen los cínicos,
que todo cambia, pero es mentira
que el cambio sea el avance;
a veces,
es sólo volver atrás.
Me niego a creer
que ellos no sienten
la misma rabia que yo sentía
cuando el mundo se caía a pedazos.
Llevamos en nosotros
una década de duelo
y otra de resistencia.
El cuerpo aprende a caerse y levantarse
para volver a caminar.
Un ritmo sin sentido
Sosteniéndonos en el mundo,
como un susurro de ira
que se vuelve clamor.
escriben Nirvana en los bancos
cantan Rape me como si fuera un himno
cantan como si Kurt Cobain viviera.
Tienen la edad que yo tenía
cuando salió Nevermind,
o cuando Kurt se pegó un tiro.
Cantan como si fueran los noventa.
Pienso, entonces,
en lo que dicen los cínicos,
que todo cambia, pero es mentira
que el cambio sea el avance;
a veces,
es sólo volver atrás.
Me niego a creer
que ellos no sienten
la misma rabia que yo sentía
cuando el mundo se caía a pedazos.
Llevamos en nosotros
una década de duelo
y otra de resistencia.
El cuerpo aprende a caerse y levantarse
para volver a caminar.
Un ritmo sin sentido
Sosteniéndonos en el mundo,
como un susurro de ira
que se vuelve clamor.
¿De qué color es el futuro?
¿Cuánto hay que escribir
para hacer de este mundo
algo más parecido a nuestros sueños?
¿Les cuento, a mis alumnos, cómo termina la historia?
En la decepción,
en la ruptura de la Red ,
en las casas que van cayéndose
con las familias adentro.
¿Me acerco a ellos
y les digo que Kurt no se mató?,
que lo mataron
como a Lennon o a Gandhi
pero que no importa,
porque la rebeldía,
es una cinta que se repite
hasta el hartazgo;
que no queda nada
si no se deja el cuerpo.
Les digo que la Historia
hace con nosotros lo mismo
que con los monumentos:
los derrumba,
pero también los inventa.
¿Cuánto hay que escribir
para hacer de este mundo
algo más parecido a nuestros sueños?
¿Les cuento, a mis alumnos, cómo termina la historia?
En la decepción,
en la ruptura de la Red ,
en las casas que van cayéndose
con las familias adentro.
¿Me acerco a ellos
y les digo que Kurt no se mató?,
que lo mataron
como a Lennon o a Gandhi
pero que no importa,
porque la rebeldía,
es una cinta que se repite
hasta el hartazgo;
que no queda nada
si no se deja el cuerpo.
Les digo que la Historia
hace con nosotros lo mismo
que con los monumentos:
los derrumba,
pero también los inventa.
No, no todo está volviendo.
Lo que vuelve,
es distinto.
Cada acto es dos veces:
una tragedia y una farsa
y, ahora, en este campo minado,
también toca elegir
de qué color serán las pintadas
que usemos como bandera,
cuán alto tienen que mirar
para ser águilas,
cuáles son las letras que velan el olvido,
cuál es la manera en el que día nace y muere,
y siempre hay oscuridad
y siempre hay luz.
Les digo que lean que escriban que sean,
aunque nos aplasten,
los sueños crecen al infinito.
Les digo que sigan cantando,
cada vez más fuerte
porque sólo así sabremos
hasta dónde llega el silencio,
y hasta dónde llega nuestra Voz.
Lo que vuelve,
es distinto.
Cada acto es dos veces:
una tragedia y una farsa
y, ahora, en este campo minado,
también toca elegir
de qué color serán las pintadas
que usemos como bandera,
cuán alto tienen que mirar
para ser águilas,
cuáles son las letras que velan el olvido,
cuál es la manera en el que día nace y muere,
y siempre hay oscuridad
y siempre hay luz.
Les digo que lean que escriban que sean,
aunque nos aplasten,
los sueños crecen al infinito.
Les digo que sigan cantando,
cada vez más fuerte
porque sólo así sabremos
hasta dónde llega el silencio,
y hasta dónde llega nuestra Voz.
sábado, 2 de enero de 2016
devenires del deseo
Félix Guattari en una entrevista en 1982
P ¿Y esa misteriosa «nueva suavidad» de la que usted habla en uno de los textos incluidos en la Revolución molecular?
F.G. La «nueva suavidad» forma parte de esa cuestión que estamos discutiendo todo el tiempo, que es la invención de otra relación -con el cuerpo, por ejemplo-, presente en los devenires-animales. Salir de todos esos modos de subjetivación del cuerpo desnudo , del territorio conyugal, de la voluntad de poder sobre el cuerpo del otro, de la posesión de una franja de edad sobre otra, etc. Por lo tanto, para mí, la nueva suavidad es el hecho de que, efectivamente, un devenir-mujer, un devenir-planta, un devenir-animal, un devenir-cosmos pueden insertarse en los rizomas de modos de semiotización, sin por eso comprometer el desarrollo de una sociedad, el desarrollo de las fuerzas productivas y cosas por el estilo. Quiero decir que, antes, las máquinas de guerra, las máquinas militares, las grandes máquinas industriales eran la única condición para el desarrollo de las sociedades. La fuerza física, la fuerza militar, la afirmación de los valores viriles funcionaban como garantía de consistencia de una sociedad. Sin ellas, la devastación era total. Esto mismo existe aún en Rusia, en todos los países fascistas, en EEUU, etc. Pero hoy en día, los márgenes (los Marginati), las nuevas formas de subjetividad, también pueden afirmarse en su vocación de administrar la sociedad, de inventar un nuevo orden social, sin que para eso tengan que guiarse por esos valores falocráticos, competitivos, brutales, etc. Pueden expresarse por medio de sus propios devenires del deseo.
P ¿Y esa misteriosa «nueva suavidad» de la que usted habla en uno de los textos incluidos en la Revolución molecular?
F.G. La «nueva suavidad» forma parte de esa cuestión que estamos discutiendo todo el tiempo, que es la invención de otra relación -con el cuerpo, por ejemplo-, presente en los devenires-animales. Salir de todos esos modos de subjetivación del cuerpo desnudo , del territorio conyugal, de la voluntad de poder sobre el cuerpo del otro, de la posesión de una franja de edad sobre otra, etc. Por lo tanto, para mí, la nueva suavidad es el hecho de que, efectivamente, un devenir-mujer, un devenir-planta, un devenir-animal, un devenir-cosmos pueden insertarse en los rizomas de modos de semiotización, sin por eso comprometer el desarrollo de una sociedad, el desarrollo de las fuerzas productivas y cosas por el estilo. Quiero decir que, antes, las máquinas de guerra, las máquinas militares, las grandes máquinas industriales eran la única condición para el desarrollo de las sociedades. La fuerza física, la fuerza militar, la afirmación de los valores viriles funcionaban como garantía de consistencia de una sociedad. Sin ellas, la devastación era total. Esto mismo existe aún en Rusia, en todos los países fascistas, en EEUU, etc. Pero hoy en día, los márgenes (los Marginati), las nuevas formas de subjetividad, también pueden afirmarse en su vocación de administrar la sociedad, de inventar un nuevo orden social, sin que para eso tengan que guiarse por esos valores falocráticos, competitivos, brutales, etc. Pueden expresarse por medio de sus propios devenires del deseo.
martes, 22 de diciembre de 2015
Kant
¿se puede pedir consuelo
a la intemperie?
¿sabía Kant
que lo inconmensurable del mundo
eso que nos deja sin palabras
no nos hace más pequeños
si no
uno con el universo
uno
en el universo
uno?
a la intemperie?
¿sabía Kant
que lo inconmensurable del mundo
eso que nos deja sin palabras
no nos hace más pequeños
si no
uno con el universo
uno
en el universo
uno?
oráculo
Y si dijera que lo que sueño
lo que ven mis ojos
en espiral
lo que escribo
cuando escribo
ahora es parte de la historia
ahora es el silencio estridente
la manera de aullar bajo la luna
de los mudos
lo que ven mis ojos
en espiral
lo que escribo
cuando escribo
ahora es parte de la historia
ahora es el silencio estridente
la manera de aullar bajo la luna
de los mudos
Etiquetas:
cronos,
imaginarium,
parole,
poesis,
universo,
wislawa szymbors
hay otros pájaros
en el cielo
además de las golondrinas
gorriones cotorras verdes calandrías
aves rapaces
que juntan cables con sus picos
y, por supuesto, también están
los cuervos de la noche
mi hermana
vio un ave negra
cantando en su árbol
donde nunca la había visto
dice mi hermana que la oyó cantar
el día que mamá se fue
no la oyó cantar otra vez
hasta que ayer
volvió a aparecer
sonríe
cuando le digo que es un tordo
ella piensa en los árboles y las aves
cuando piensa en mi madre
yo pienso siempre en la luz
en el cielo
además de las golondrinas
gorriones cotorras verdes calandrías
aves rapaces
que juntan cables con sus picos
y, por supuesto, también están
los cuervos de la noche
mi hermana
vio un ave negra
cantando en su árbol
donde nunca la había visto
dice mi hermana que la oyó cantar
el día que mamá se fue
no la oyó cantar otra vez
hasta que ayer
volvió a aparecer
sonríe
cuando le digo que es un tordo
ella piensa en los árboles y las aves
cuando piensa en mi madre
yo pienso siempre en la luz
Suscribirse a:
Entradas (Atom)