Mostrando entradas con la etiqueta A. Henríquez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta A. Henríquez. Mostrar todas las entradas
viernes, 27 de enero de 2012
acaba de entrar un perro en el local
K dice:
me gustan cuando entran al tren
o cuando entran a una escuela
siempre me pregunto quiénes fueron
y qué les quedo pendiente
y por qué tienen tanta sed que andan con la lengua para afuera
los invitaría a un refresco, pero tal vez
ya olvidaron como tomar del pico de una botella
A dice:
no olvidan nada
esta todo en la mirada
una sonrisa que es resolana
por donde asoma una lengua pagana
alegría de otros tiempos mas no lejana
que se acerca moviendo la cola y las patas
K dice:
no, no son patas... son alas
domingo, 1 de agosto de 2010
Al destinatario indicado
No le llegan tus cartas
de ultramar
y pareciera que ya no le escribís.
Se ha mutado
en pez nocturno
y espera siglos sigilosos con tu nombre
como un patio del océano.
(Puedo pasarte a buscar por la estación
y llegar juntos y viejos
los dos
como un trío furibundo…
A veces escribo para pelearte
o pelarte
como una extraña
al sol…)
Estás en la aproximación
que no empieza
refugio apenas imaginado
de un reino diminuto.
Te sabés bien la retirada del horizonte.
Aunque pueda silbar una o dos canciones
un riff suele ganarle a las palabras
y otra vez
el mensaje se pierde
entre paréntesis de un mundo
sin telepatía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)