viernes, 9 de abril de 2010

Feliz Cumpleaños a tí

Correspondances
Charles Baudelaire (1821-1867).

La Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L'homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers.

Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent.

Il est des parfums frais comme des chairs d'enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
- Et d'autres, corrompus, riches et triomphants,

Ayant l'expansion des choses infinies,
Comme l'ambre, le musc, le benjoin et l'encens,
Qui chantent les transports de l'esprit et des sens.


Correspondencias

La creación es un templo donde vivos pilares
hacen brotar a veces vagas voces oscuras;
por allí pasa el hombre a través de espesuras
de símbolos que observan con ojos familiares.

Como ecos prolongados que a lo lejos se ahogan
en una tenebrosa y profunda unidad,
inmensa cual la noche y cual la claridad,
perfumes y colores y sonidos dialogan.

Laten frescas fragancias como carnes de infantes,
verdes como praderas, dulces como el oboe,
y hay otras corrompidas, gloriosas y triunfantes,

de expansión infinita sus olores henchidos,
como el almizcle, el ámbar, el incienso, el aloe,
que los éxtasis cantan del alma y los sentidos.

Versión de Ignacio Caparrós

miércoles, 31 de marzo de 2010

the nap before Easter


La siesta me causa pavor
A veces me parece
que lo que sueño es más real
A veces me cuesta convencerme
de que no me despierto
 sólo
porque quiero descansar más.
Es  tiempo que le robo  a la noche
y alimento al  insomnio
que crece  como un armario de naipes
o  una lengua amarilla


Hoy, cuando soñaba con el arma  desde el falcón
 veía los ojos del Demonio,
  y esquivaba las balas con la soltura de una rusa
Y me sostenía
en la espalda de un amigo que sabe de calibres
Me dije a mí misma: es un sueño,
Pero te vas a quedar
y vas a terminar con toda esta pelotudez de una buena vez
Me faltaba el aire, me dolía el pecho,
todo se teñía con el color de la ceguera.
Temblaba.
(Las pesadillas de siesta son las peores)

Entonces la historia tuvo un final:
Mi amigo me salvó de las balas.
Corría llevada de la mano y nos tiramos detrás de una ventana
 nos agachamos y levantamos la luz
para espiar la película
de la que habíamos salido.
El monstruo ya no me buscaba
Entretenido como estaba en destruir el mundo,
Se había dispersado en la esquina que quedaba por fuera de nuestro campo
Sólo veíamos el  bajar y subir de 
los otros
cuando teníamos trece años
y jugábamos en la calle durante el verano.
Estaban todos.
Estaban todas.
(Me encanta el tiempo del sueño en el que las distancias terminan por borrarse).

Hubo una luz y dijeron: ya está, cayó
Y yo dije, y si no murió
Pero ellos dijeron que después de disparar había caído.
Y lo atraparon
Y se fue herido en un auto oscuro
No sabía que los demonios pueden ir presos
Quedate tranquila, me dijo mi amigo
(Su larga nariz, su mano tibia)
Se terminó

Entonces  supe que había hecho bien en buscarlo
Después cenamos y tomamos vino
Y lo abracé para que no se fuera otra vez
Se puede amar de tantas maneras
Se puede amar de tantas maneras


La claridad de la siesta
me llena de temor

viernes, 26 de marzo de 2010

Deseo metalingüístico

cerró los ojos frente a la vela, deseo, deseo...


 ( jamás se pronuncian)

...


Siguió corrigiendo palabras en el vacío gris

martes, 23 de marzo de 2010

braile

El bastón del ciego  apenas tocó mi metatarso y yo cobré existencia y fui la mano que se caía de la cadera con cansancio y los ojos que vieron  la puerta final detrás de un partido de fútbol con amigos el sonido de una bocina o era una alarma, una alarma en el estacionamiento de piedras y los jardines dorados de Ciudad Evita

pero antes, mucho antes había sido un cuerpo que deseaba y volaba por el  sur con las manos abiertas con el ojo roto de tanto llorar llorar llorar, porque decir adiós a veces es un hoyo que no tiene fin que se derrama en las rutas, en los acantilados que crecen en el horizonte oculto en la montaña como un arco iris como el baile recto de las libélulas en un lago de arena negra.

Yo recuerdo, los nombres de los árboles   los pasos entre raíces y el eco de las piedras y sus charcos imposibles de pescar,  el frío de las rosas el frío de las manos tomando la lluvia.
Y entonces había sido también mi pie caminando para llegar al hogar
Y entonces había sido mi pie también en la tienda y la vereda húmeda
Las berenjenas hechas en nombre de una especie de lecho pacífico pero del que sólo han  quedado cenizas.
No estoy llorando ahora, ahora que existo, que mi cuerpo sabe que ha sido reconocido por el bastón del ciego en el Sarmiento por más que insistiese en desarparecer o evitara la presencia o jugara al fantasma que siempre he sido

A veces nos inventamos mascaritas, sabés
A veces nos colgamos del renglón de la costumbre
A veces tenemos que juntarnos los pedacitos rojos como membrillos
Y ponerlos a secar después de tanta parafernalia y teatro
Porque la vida no puede ser siempre andar llorando o perdiendo la existencia en los rincones o en las calles mal cruzadas o en las vías

Entonces nos perdonamos la vida y yo, nos perdonamos, 
aunque siga doliendo la escalera y los jardines de flores
y el silencio

martes, 16 de marzo de 2010

empatía

Cada vez cada vez una sirena un golpe una sirena y mi cabeza vuelve

cierra los ojos pero vuelve

y se imagina que alguien está muriendo en algún lugar de esta ciudad.

Sin términos medios

Sólo paisajes  decapitados

jueves, 11 de marzo de 2010

Hoy

La mujer suspiró,
sosteniéndose la barriga gigante como una uva del desierto,
dejó el pincel sobre el diario
Y  se acostó.
Está pintando una cuna para que sea blanca

Desde la otra terraza
Asoman unas alas de insecto devenidas juguete
O viceversa

Las nubes vienen del sur
Galopando en silencio,
arrastrando al otoño por los cables
Las plantas aplauden el espectáculo,
casi en pijamas.

Y hoy,
También hoy,
al bajar del colectivo
Vi de reojo,
Aunque no quería verlo,
El cuerpo de una mujer
Tirado en las vías.
Un tren violeta que pagaba su muerte con letargo
Una mochila negra paralizada por el arranque.
La gente se detuvo
Se llevaba la mano a la boca
Los ojos se clavaban
Como en un cuadro o una jaula
Quietos.
A mi se me heló el costado izquierdo de la vida
Caminé
Caminé caminé caminé
Lejos
Lejos
Sin pensar en nombres
pero repasando, como en una sábana silenciosa
Los nombres todos los nombres
Mañana no podré pasar por esa senda
Jamás volveré a pasar por esa senda

No pude llorar

viernes, 26 de febrero de 2010

Cristal

No busques en mis labios tu      boca,
ni en la puerta al extraño,
ni en el ojo la lágrima.
Siete noches más arriba             
pasa el rojo hacia el púrpura,
siete corazones más adentro
insiste la mano en la puerta,
siete rosas más tarde             
se escucha el rumor de la cisterna.

De noche, cuando el péndulo      del amor
oscila entre el siempre y el nunca jamás,
tu palabra derriba las lunas del corazón
y tu ojo azul -borrascoso-             
le entrega el cielo a la tierra.
Desde una lejana arboleda
oscurecida por el sueño             
llega hasta nosotros el aliento
y lo que perdimos transita inmenso             
como un espectro del futuro.
Lo que ahora se hunde y se levanta
quiere lo sepultado en la entraña:
ciego como la mirada que cambiamos,
el tiempo lo besa en la boca.