domingo, 9 de marzo de 2014

ceguera

pierdo las cosas
como quien pierde las ganas
de sentarse a esperar
o hacer una larga fila
o ver pasar
los hilos de hormigas que somos
en los puentes y en las calles
y en los biombos abiertos del tren

me quejo del aire
cuando viene viciado por la razón
la lógica del movimiento y la velocidad
es una falacia

me quejo del tiempo
cuando se escurre
y se lleva pegados por la nariz
los mejores años de las plazas
de los árboles
y los hermanos

sí, respondo cuando repreguntan,
perdí mis lentes
y dónde
dicen
y si supiera
los buscaría
pienso
pero no
la verdad
es que no sé dónde
pero sí sé
que con la mente puesta
en silencio
pierdo los lentes
porque he visto
lo que no quería ver

a veces
la ceguera tiene el costo
de una felicidad carcelaria
un sueño narcótico
dentro de una planta carnívora

entonces es mejor
aceptar
cuando Mercurio
devela
en su tránsito
lo que estaba oculto
dicen los que saben leer las estrellas
y entonces
dejo de llorar como una niña
ya dejo de llorar

me consuela
el tiempo detenido de las estrellas
la aniquilación silenciosa
de la materia oscura
mientras espero
mientras pierdo

la luz es una circunstancia
que puede cegarte

domingo, 16 de febrero de 2014

eso de caminar

eso de caminar
hasta que nos cansemos
eso de que boedo es larga y ancha
como un río
los árboles de la avenida
las veredas y las marquesinas 
el ritmo es importante
decía
y no dónde llegar
no dónde vamos
sino el ritmo
hay que mantener un paso
delante de otro 
hasta que el corazón diga
aquí
ahora hay que volver
pienso
mientras camino
que es cuando mejor pienso
que es cuando menos tapan mis oídos
los látigos de la lógica
que el mundo es 
fragmentario 
e irrelevante
porque todo está perdido
todo es un falso cimiento
un montaje 
y dependemos de una luz
para avanzar
o para detenernos
pero nunca nunca
nunca
dejamos el movimiento


viernes, 7 de febrero de 2014

terraza

desde mi terraza
veo
cómo están armando una mesa
para comer en el patio

un nene corre descalzo
tiene el torso desnudo

abajo
dos remiseros
preparan sus autos
para la noche

los semáforos están en rojo
la misma sincronía
en toda la avenida empedrada

junto al potus
un balde lleno con agua de lluvia
ayer llovió
toda la noche
hoy

silencio

porque entre tanto
que oigo
tengo que callar
lo que queda del mundo
 en mi terraza

miro  la luna
que le ganó
a la tormenta
le pido
que lo cuide esté donde esté
le confieso
el dolor
del pecho
le dejo a ella la tarea
de  limpiar
lo que queda de mi duda:
ya no puedo preguntar

estoy tranquila
en todo este silencio
todavía
no hace frío
estoy tranquila
digo

la música de una fiesta
suena de fondo
apago
el cigarrillo
miro el carril de luces
que no se apagan nunca
suena otra vez
con tristeza
una sirena
y el perro aúlla:
sabe
lo que está por venir

es hora
creo
de entrar
digo
y dejo la puerta abierta

el sabor del encuentro

me pregunto
si ahora
ahora que no salgo porque no tengo dinero
ahora que me quedo
en la quietud de la noche gris
no me estaré perdiendo
algo
de esas cosas que dicen las publicidades
o la gente de la tele

le damos valor
al gusto en la cama y en la mesa
de algún tipo muy enfermo

este mundo está
al revés
o al derecho

no lo entiendo

el cuerpo de la impermanencia

en quién tengo que confiar
en qué cosas del mundo
puedo decir
así estarás
cuando vuelva
y tu forma no habrá cambiado

a quién le voy a dedicar
una ilusión

no sé si tengo
tiempo
después de todo esto
y del rayo que cayó
cerca mío
rompiendo la pared y el techo
de la casa de mis padres
y quemándolo todo

por qué será que no ardimos
nosotros
los que temíamos
hasta doler
bajo la tormenta

pasó la furia violeta a mi lado
y ni ella me quiso
ya ves

por qué será que no podemos
dejar de pensar
en lo que perdemos
y no vemos
que detrás de ese sol
ahí cuando está cayendo
ahí donde
ahora
solo queda silencio
también sobrevive
la luz

a veces
correr contra el tiempo
no tiene sentido
pero no se puede hacer
otra cosa
acaso navegar
acaso mentir
dejar correr el agua de la bañadera
mientras el vapor tapa el espejo
porque
a veces
no queremos ver
lo que nos dice esa pupila

voy a buscar algo para fumar
o para ahogarme
voy a pensar
en los que anoche
no tuvieron la suerte
de un techo
o de una palabra
voy a elegir
con quién quedarme desnuda hasta morir

y tal vez
cuando todo se haya perdido
cuando no suenen más sirenas
que las de la muerte
voy a dejar el peso
de lo que no es real
en este piso
en este cielo cruzado por la noche
en este espacio
perfecto
dejado para el olvido

lunes, 3 de febrero de 2014

en medio de una fiesta

me alerta
la clara conciencia
de que ya se me pasó
la hora de la aventura

habitar la nebulosa

Ahora
que en los vagones se fuma todo el tiempo
porque no hay vigilantes
pero tampoco
un poquito
de más allá
está el otro
ahora
que el sol te pega de frente
y ves
las bolsas negras
que suben en flores
y se acomodan contra la piel
ahora
el viaje
se hace más largo
se estira
y no sabés distinguir
entre los efectos de la marihuana
ajena
o la desidia de las vías

las puertas se traban
sin poder evitar
demoras
pero quedan abiertas
y el viento
tose
tosen
tosemos
todos
tosemos
se pierde el humo
y en el más allá del otro
hay bebés
viajando
tripeando
por primera vez
mientras toman el pecho de su madre

el humo que entra con ellos
se parece
a un recital de rock
alguno de los que poblaron
el vacío de mis días
pero no
no hay música en el vagón
y sólo es el efecto
de un viaje
de flores a ramos
nada más:
un minuto en la historia de una nación muda
que no existe
ni ahí
en la historia del universo
pero los andenes
oh dios
los andenes
han decidido
abrir un agujero en el espacio
para que toda la materia oscura entre
para que todas las moléculas de lo invisible
que componen el mundo
como lo queremos
como lo vemos
como lo queremos ver
digo
mientras saboreamos una teta
enorme y morena
que huele a leche
pero también a hojas de hierba
y amoníaco

el tiempo es así y de esto se harán
las historias
que pueblen nuestras vidas
y queden sin letras
pero grabadas
sobre la tierra
así que fumarme lo infumable
lo que no quería fumar
antes de conocerte
antes de saber cuál era tu rostro
que era el mío
antes de saber cuál era mi rostro
y que era tu voz
la que tenía que oír
esa noche
que todo lo que hacemos es para oír
una voz una noche
que nos salve de la desesperación
que nos deje
sentirnos menos solos
menos solos y con más sentidos

con más gaviotas puestas
entre  los dos
a navegarnos
con todo lo que una gaviota puede habitar
desde la conciencia ínfima del mar
y su existencia
y todo lo que entra por mi nariz
y por mi boca mis ojos y mis oídos y mis agujeros estos agujeros
(eso
otra vez
de la materia oscura y el vacío)
las distancias entre tu cuerpo y mío
el humo del mundo
y los niños del mundo
y la distancia entre tu voz y la mía
cuando se quiebran todos los gusanos
cuando las puertas permanezcan
en la quietud inalterable del silencio
y no nos quede más que detener los trenes
y habitar la nebulosa
para ser
los que estábamos llamados a ser
alguna vez
en algún lugar del tiempo